Perspectiva de la política educativa desde el pensamiento de Bolívar y Sucre: proyectado en el contexto del nacimiento de Bolivia
Por: Alí Acosta Vicent
Bolívar y Sucre: binomio clave de la política educativa
Los procesos históricos de emancipación encabezados por Simón Bolívar y acompañados por el joven Antonio José de Sucre, tuvieron grandes referentes educativos de aquellos maestros orientadores de Bolívar como Andrés Bello y Simón Rodríguez; es sin duda, el pensamiento liberador que se percibe desde los inicios de esa gesta independentista, hasta nuestros días en la actualidad, en ese sentido, tiene suma vigencia lo destacado por el maestro (Prieto Figueroa, 1981):
Bolívar creador de naciones, estaba obligado a concebir para éstas estatutos constitucionales donde pudiesen caber aspiraciones y deseos, ideales y propósitos y, sobre todo, donde encontrasen realización la libertad, la justicia y la igualdad, que fueron los motivos en nombre de los cuales se hizo la Revolución de Independencia. Una teoría pedagógica, sin embargo, no puede ir separada de una teoría del Estado, ni de una teoría de la sociedad. El educador piensa al hombre ideal y para formarlo toma valores colocados en una escala de preferencias que lo convertirán en el mejor. (p. 89)
En ese contexto, se fundamenta la necesidad de que la legislación del Estado, se articule con diversos elementos creadores de la patria, de patriotas y en consencuencia en seres humanos formadores dentro de la sociedad, por esto el maestro Prieto, enfatizó: “Como educador, Bolívar pensó en un hombre moral, capaz de hacer justicia y de pedirla para los otros, soldado de la libertad, respetuoso de la ley y amante de la patria, es decir, el ciudadano completo” (p. 90). La idea de un ciudadano dentro de la sociedad, de las nacientes repúblicas, con el sello propio e independiente, entre las leyes y el buen proceder, es justamente esa perspectiva política de Bolívar y a la par con Sucre.
Desde el constructo de esa perspectiva política, se puede sustentar en la afirmación del maestro Prieto, al decir:
Ahora bien, la preocupación de Bolívar por la educación no se circunscribió a la organización de las escuelas primarias y de oficios, sino que se extendió hasta la Universidad, que bajo la reglamentación colonial formaba sus profesionales ceñida a normas que impedían una mayor atención a esta rama educativa. El Libertador reformó los reglamentos de las Universidades de Trujillo, en el Perú, de Caracas, de Quito y de Colombia, haciendo más liberales y autónomas sus administraciones, pero sin que penetrase en ellas el aire fresco de la ciencia nueva que removía instituciones y creaba anhelos de superación en la vida de nuestras nacientes repúblicas, no obstante que las democratizó impidiendo en ellas la discriminación religiosa, de razas o de cualquier otra clase, y secularizó su personal directivo. (p. 18)
El hecho perspectivo de una política educativa completa, en la cual se considere lo fundamental de la educación en sus diversos niveles hasta la universitaria, es parte crucial del pensamiento bolivariano, comprensión básica de la universidad, pero transformada de los esquemas coloniales hacia dar respuestas a los requerimientos revolucionarios del nuevo Estado independiente.
Asimismo, Antonio José de Sucre, fue un incansable hombre promotor de la educación durante la conformación y desarrollo de cada naciente república, por ende, desde su investigación (Meza Cepeda y Arrieta de Meza, 2004), afirmaron lo siguiente:
Sucre no llega a escribir páginas teóricas sobre el método didáctico y su aplicación, pero sí logra acompañar a su maestro-libertador en el sembradío de escuelas a través de la América Meridional. Un análisis de los decretos y cartas del Gran Mariscal de Ayacucho nos lleva al establecimiento de una secuencia perfectamente bien delineada entre el contenido pedagógico y moral del Areópago, leído en Angostura y los de cretos del mismo Sucre sobre educación, tanto en Ecuador como en Perú y Bolivia. (p. 242)
Es entonces Sucre, en su corta, pero trascendental vida, un educador que siguió los pasos de otro educador como Bolívar, quien a su vez, fue orientado por otros grandes maestros de la vida; siendo ese bagaje intelectual lo que permitió consecutivamente las revoluciones independentistas que hasta la actualidad tienen plena vigencia para el fortalecimiento social e institucional.
Este introito que fundamenta la pertinencia de indagar sobre la perspectiva política de la educación, durante el desarrollo de este escrito se centrará su atención en reflexionar sobre el pensamiento de Bolívar y Sucre, proyectado en el contexto de la creación de la República de Bolivia.
La creación de Bolivia
La gesta independentista hacia la consolidación del proyecto unificador de la Gran Colombia, con los triunfos patrióticos en los campos de batalla en contra de los realistas en Venezuela y Colombia, se lograron sellar en Ecuador, Perú y en el Alto Perú, en las históricas batallas de Junín y Ayacucho, en ese sentido, (Rumazo González, 1993), refiere:
El colosal y decisivo choque en Ayacucho no duró sino tres o cuatro horas. Pelearon menos de seis mil republicanos contra nueve mil realistas; las víctimas, del lado de los patriotas, llegaron a mil entre muertos y heridos; del sector español, a unos mil quinientos. Hubo, así, una batalla en extremo encarnizada. El general Sucre infórmale a Bolívar en eufóricos términos: Los últimos restos del poder español en América han expirado el 9 de diciembre en este campo afortunado de Ayacucho. (p. 29)
Es por eso que en Venezuela consideramos que Sucre, es un nombre de gloria y que en Ayacucho fue su lauro inmortal, tal como indica el himno del estado de nacimiento del Gran Mariscal, el cual se identifica con su epónimo en territorio venezolano, esto como un gran homenaje eterno al más admirado por Bolívar, su compañero leal. Es indudable que la victoria de Junin y Ayacucho, destaca en todo el continente americano y entre ese elemento destacado, está el nacimiento de una nación, que se conjuga entre el requerimiento social del territorio del entonces Alto Perú y el infinito agradecimiento al Libertador, tal como indica en su investigación Rumazo González:
Para atender el clamor de los habitantes de la región, convoca Sucre a una asamblea de diputados de las cuatro provincias altoperuanas: La Paz, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca; quieren independizarse tanto del Perú como del Río de la Plata. Por decisión unánime y entusiasta de los asambleístas y del pueblo entero, el 6 de agosto (1825) se constituye la República de Bolivia, en honor de Bolívar; a su capital Chuquisaca se le da el nombre de Sucre. (p. 29)
Inicialmente, proclamaron la independencia del Alto Perú como la República de Bolívar y siguieron ese honor al Libertador adaptando al nombre de Bolivia, que según el mismo Bolívar decía ante el Congreso de Bolivia, citado del estudio realizado por (Conte Bermúdez, 1930):
“(…) ¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad que, al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor. No hallando embriaguez una demostración adecuada a la vehemencia de sus sentimientos, arrancó vuestro nombre y dio el mío a todas vuestras generaciones. Esto, que es inaudito, en la historia de los siglos, lo es aún más en la de los desprendimientos sublimes. Tal rasgo mostrará a los tiempos que están en el pensamiento del Eterno, lo que anhelábaís, la posesión de vuestros derechos, que es la posesión de ejercer las virtudes políticas, de adquirir los talentos luminosos y el goce de ser hombres. Este rasgo, repito, probará que vosotros erais acreedores a obtener la gran bendición del Cielo, la soberanía del pueblo, única autoridad legítima de las naciones”. (p. 15)
El mismo padre de la Patria Grande, Bolívar, asumió la honorable responsabilidad de que ese nuevo Estado, llevara su nombre, aun cuándo desde su humilde corazón reconocía que ese altísimo honor está cargado de una gratitud digna a seres inmortales. Tan enorme fue el agradecimiento a Bolívar y Sucre, que es nombrado presidente del naciente país y en su ausencia debía quedar encargado el Gran Mariscal de Ayacucho.
Ahora bien, en ese contexto de la creación de Bolivia y el llamado del Libertador a organizar al nuevo Estado, así como tuvo grandes elogios y alegrías del pueblo, tuvo algunos detractores que intentaron manchar su nombre, cuestión no lograda, porque en los hechos históricos se demostró que Bolívar se desprendió totalmente de las ambiciones del poder, mismas ambiciones que en sus detractores con el pasar de los años luego de su muerte, sí se desarrollaron y le dieron la razón a Bolívar; por ende, ante esa interrogante de que si Bolívar quería una dictadura y apelaba a una ambición de mando, sentencia de forma certera, Conte Bermúdez:
Nó, y mil veces nó. Su desinterés a toda prueba, su entrañable y constante amor por su país, su odio a la tiranía, sus profundas convicciones democráticas, su celo apasionado por la gloria, su culto religioso por la libertad, su respeto a la voluntad de los pueblos, su amor al orden y a la virtud, la diafanidad de su conciencia, su vida pública diamantina y hasta su extraordinaria penetración en el provenir de las repúblicas que creó su genio, rechazan aquellas consideraciones. No podía tener ambición de mando. ya que él era el Presidente de Colombia cuando se ausentó a libertar al Ecuador y al Perú y dejó durante cinco años ejerciendo el Gobierno a Santander; elegido Presidente vitalicio en Bolivia, traspasó el mando seguidamente al General Sucre; elegido también Presidente vitalicio en el Perú, cedió el poder a la Junta que presidía La Mar; volvió a Bogotá. se ausentó enseguida para Venezuela y dejó encargado otra vez del Gobierno al Vice-presidente Santander. (p. 43-44)
El gesto de delegar el poder que tenía Bolívar, lo convierte en un líder a toda prueba, a todo cuestionamiento. Bolívar, un Libertador, un líder, estratega militar, legislador, un ser humano, un fundador de nuevas naciones; ese perfil, muy parecido al de los demás próceres patrióticos, en especial a Sucre, en unión lograron fundar con el pueblo del Alto Perú a Bolivia y más allá de esas hazañas, demostraron también ser bondadosos, inclusive con quienes intentaron asesinarlos en varias oportunidades, les dieron el perdón, que lamentablemente, esa característica del perdonar al enemigo, fue lo que les trajo el infortunio de ser asesinados de manera prematura, sin embargo, sus muertes, se consolidaron con el pasar de los años, en vida, en victoria popular.
Gratitud a sus orígenes
El pueblo de Bolivia, tiene un territorio privilegiado para la historia universal, por eso fue considerado patrimonio para la humanidad la región de Tiahuanaco, aun por seguir estudiándolo desde la arqueología, la sociología y el periodismo, por sus orígenes milenarios, sus estructuras enigmáticas y su cultura, así como enfatiza (Pinilla, 1975):
Una nación que supo levantar las colosales construcciones a que nos hemos referido en épocas cuya recuerdo se ignora, sabiéndose que solo son antiquísimas, no puede menos que ser calificada como primogénita de las evoluciones americanas. Su remota preeminencia en la civilización se destaca de sus obras, cuya extensión y magnificencia, el destino a que fueron dedicadas, la hermosa calidad y magnitud de las piedras que usaron, la altivez, y corrección del grabado de ellas, muy superior al arte de los incas, dignas son, a la verdad, de estudios detenidos. (p. 31)
Que sea esa región la cuna de la civilización americana y lugar de nacimiento de Bolivia, en honor a un Libertador a un integrador de pueblos, que 200 años después, aún se escriba y se hable de la importancia de ese lugar, demuestra lo magnífico y fundamental para quienes vivimos en tierras bolivarianas y su ejemplo para todo el mundo, debido que trascienden los estudios arqueológicos, ha los estudios del significado de ese inmortal lugar como Tiahuanaco, lugar de integración de pueblos universales y epicentro de una nueva nación agradecida con sus fundadores originarios tanto ancestrales como a los libertadores.
El Gran Mariscal de Ayacucho, de aquella epopeya americana, signa a Antonio José de Sucre como su grandioso héroe y fundador, por lo cual Pinilla, afirma que:
Bolivia en especial, le reconoce su primera existencia y le será deudora de los venturosos destinos que le están deparados. Por eso le ha consagrado la más inmensa gratitud, haciendo de su memoria un culto satisfecho con efusión patriótica, que hace la apoteosis de aquél y el honor de ésta. (p. 341)
Los pueblos de Bolivia, mostraron su agradecimiento infinito a Bolívar, pero con especial arraigo a Sucre, ambos estarán siempre en el corazón de los bolivianos que aman su patria, su historia, su cultura plural, asimismo estarán presentes en los seguidores eternos del pensamiento de Bolívar y Sucre, sin importar fronteras.
Bolívar y Sucre: su política educativa
El maestro Prieto Figueroa, en sus textos nos recuerda que a Bolívar no debemos solo verlo como aquel militar, estadista, legislador, sino también como un gran ser humano, educador, con virtudes y defectos como en todo proceso social-educativo, en el cual se aprende de los errores, así menciona Prieto: “Mientras más humano, Bolívar cobra mayor valor. Su acción tiene sentido como emanada de hombre, de “hombre humano”, y no hay redundancia en la frase, porque la inhumanidad es ingrediente que suele acompañar a la sustancia de la vida humana” (p. 24), por eso seguramente, desde su sentir humano y entendiendo que quien podría ayudar en armar cualquier política o currículo educativo, debía ser su su insigne formador: “(…) en Bolivia, donde pone al frente de la dirección de la educación a Simón Rodríguez, su propio maestro” (p. 79).
Asimismo, desde sus amplias virtudes de comunicador e historiador nato, mencionaba (Chavéz Frías, 2002):
Bolívar lo decía: “La Educación debe ser el deber primogénito, primario de un congreso, de una república, de un gobierno”. Bolívar y Sucre detrás con la Bandera pregonando aquello de que el sistema de gobierno más perfecto debe ser el que, le dé a su pueblo la mayor suma de felicidad, por eso mataron a Sucre. Porque era en su tiempo el primer bolivariano de América y era uno de los pocos Generales que podía calzar las botas de Bolívar y empuñar su espada libertadora. Tenía todo para continuar la obra que Bolívar había comenzado como líder de aquel proceso, pues cercenan a Bolívar y el mismo año, unos meses antes asesinan al Mariscal Sucre. Pero hoy Sucre anda por estos platanales, pero hoy Sucre anda por esa Cumaná, “ay Cumaná quien te viera” y por ese Caribe y por esas montañas. (p. s/n)
Es Chávez, como líder bolivariano, muy acertado en sus reflexiones sobre Bolívar y Sucre, siendo parte del despertar de los pueblos que se conecta desde lo ancestral hasta nuestros días actuales. Bolívar sí colocó como parte importante de su política a la educación en todo nivel, por lo que le asigna como deber primario desde la legislación y las acciones gubernamentales para la felicidad del pueblo y el desarrollo social.
En ese proceso de diseño de su política educativa, como parte importante de un gobierno que conoce su región, sus requerimientos e improtancia para el fortalecimiento socio-económico, destaca Meza Cepeda y Arrieta de Meza:
Trece decretos sobre educación, en tres semanas, son de por sí una credencial de maestro. El ser el Alto Perú un verdadero emporio minero, no solamente es observado por el Gran Mariscal, sino que de una vez se preocupa por tecnificar esos recursos con la creación de una dirección de minería y una escuela de mineralogía. Hay que hacer notar que estas estructuras administrativas o académicas, no son creadas por un simple plumazo, sino que se piensa llegar a ellas después de los estudios respectivos. (p. 251)
La legislación de Bolívar y Sucre, en materia educativa, fue uno de los grandes aportes del legado de ese gran binobio de libertadores, de educadores, aun cuando hubo en su contexto situaciones que lamentablemente no permitieron el desarrollo adecuado de su política, se pudo perfilar como el verdadero rumbo estratégico de un buen gobierno para el beneficio de todos, desde el aprendizaje, desde la liberación, de los saberes y del conocimiento.
El Gran Mariscal de Ayacucho, se puede caracterizar como un político-educador, siguiendo ese aporte analítico de Meza Cepeda y Arrieta de Meza:
Es el mismo Antonio José de Sucre quien resume toda su vida educadora, toda su obsesión por el proceso docente, su permanente inquirir por maestros y alumnos, y escuelas, su continua preocupación por darle vida intelectual al pueblo, mediante la educación: (...) sus palabras deben repercutir en todos los ambientes educativos, no sólo de nuestro país, sino en los del mundo. “Educar es el más sagrado deber de las autoridades delante de Dios y de los Hombres”. (p. 255)
El éxito político que trascendió en el tiempo, en la formación del pensamiento de Bolívar y Sucre, en especial de este último, queda impregnado de gloria en las hojas de la historia americana, es signo de orgullo. Siendo además que este mensaje, no solo se queda en el homenaje, en la celebración, sino que es un llamado permanente a reconocer que la educación, es primordial en toda nación, como parte de la estructura del Estado, la política gubernamental e institucional y la articulación con la sociedad. Quienes están vinculados al hecho educativo, deben verse en Bolívar y Sucre, pero más deben verse en conciencia y acción quienes lideran naciones, Estados y gobiernos para lograr la mayor suma de felicidad en sus pueblos, visto desde la integralidad del ser y la naturaleza, de lo espiritual y de lo material, de lo individual y más, de lo colectivo.
Reflexiones para avanzar
La perspectiva de la política educativa de Bolívar y Sucre, es un aporte que brilla desde el legado de ambos libertadores e integradores americanos, son dignos ejemplos que deben seguir cualquier político actual, sobre todo quienes son autoridades de naciones y así sucesivamente sus responsables en la cadena organizativa del Estado y de las instituciones gubernamentales asociadas o no a los temas educativos. Los legisladores, tiene gran responsabilidad en el tema educativo, para estar al pendiente de las actualizaciones necesarias y la canalización presupuestaria adecuada para que el sistema educativo sea fuerte, debido que si un Estado tiene un sistema educativo fortalecido, tendrá instituciones estatales fuertes, estabilidad política, buen desarrollo social y crecimiento económico desde la formación de nuevo talento humano y avances investigativos en áreas requeridas para el desarrollo integral de su país.
El pensamiento de Bolivar y Sucre, debe seguir siendo estudiado por ser un referente en diversas temáticas estratégicas, se deben exponer sus discursos a las generaciones que se van actualizando, adaptar las formas de enseñar su pensamiento histórico para que sea apreciado y puesto en valor, especialmente a los jóvenes; para que conozcan y en consecuencia amen la historia de un jóven como Sucre que obtuvo inmensos logros para diversos pueblos en tan corto tiempo vital.
La proyección percibida de la política educativa desde el pensamiento de Bolívar y Sucre, en el contexto de la creación de Bolivia, se manifiesta de manera perfecta y se constituye en la actualidad como una reserva de la intelectualidad americana, particularmente de los pueblos del Sur. El actual Estado Plurinacional de Bolivia, refundado en el año 2009 gracias a otro gran líder, Evo Morales Ayma, heredero en conjunto a Hugo Chávez del legado inmortal de Bolívar y Sucre, pueden estar seguros, que los pueblos están depiertos, caminando con respeto al pensamiento ancestral de comprender que como seres humanos somos parte de la naturaleza, a la que debemos entre ayudar para coexistir entre todos; es ese uno de los preceptos de la educación liberadora, la educación común, comunitaria o comunal, adecuada a cada región y de la convivencia y buen vivir entre todas y todos.
Referentes bibliográficos
Conte Bermúdez, H. (1930). La creación de Bolivia y la Constitución Boliviana en el Istmo de Panamá. Narración Histórica. Imprenta Nacional de Panamá.
Chávez Frías, H. (2002). Aló Presidente Nº 107. Transcripción de: Todo Chávez en la Web. Disponible en: http://todochavez.gob.ve/todochavez/4241-alo-presidente-n-107
Meza Cepeda, R. y Arrieta de Meza, B. (2004). Antonio José de Sucre y su afán por la educación. Revista Venezolana de Ciencias Sociales, vol. 8, núm. 2, julio-diciembre, 2004, pp. 240-256 Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt, Cabimas, Venezuela.
Pinilla, S. (1975). La creación de Bolivia. Universidad Boliviana / Universidad Mayor de San Andrés. La Paz, Bolivia.
Prieto Figueroa, L. (1981). Magisterio Americano de Bolívar. Edición 2006, Fundación Biblioteca Ayacucho, Ministerio de Cultura. Caracas, Venezuela.
Rumazo González, A. (1993). Antonio José de Sucre, Biografía. Edición del año 2003 de la Biblioteca Familiar distribuida por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de la República Bolivariana de Venezuela

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