EE. UU debe desbloquear a Venezuela
Por: Alí Acosta Vicent
La voracidad de los Estados
Unidos (EE. UU) de Norteamérica por el petróleo es histórica, como ha sido histórico
que sea consumidor del crudo venezolano, en tiempos de dictaduras, en tiempos
de la “democracia representativa” y en tiempos de Revolución Bolivariana con el
Comandante Hugo Chávez. En tiempos de continuación de la revolución liderada
por el presidente Nicolás Maduro, las administraciones de Washington tomaron el
camino ilegal de la asfixia económica para tratar de derrocar el gobierno
venezolano y pretender tomar con “facilidad” el petróleo de manos serviles…
Los gobiernos de Obama, Trump
(I) y Biden, con miles de recetas, no lograron derrocar al presidente Nicolás Maduro,
incluso en este tiempo de Trump (II), sus asesores de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA), le recomendaron luego de 13 años de ataques
multiformes, que era la hora de ejecutar su última y despiadada medida de presión:
rodear con su armada al país suramericano y finalmente bombardear Caracas,
secuestrar a la pareja presidencial venezolana y tomarlos como prisioneros de
guerra.
El presidente Maduro esta
absuelto ante la historia. A estas alturas del caótico año 2026, todos saben
que Maduro y Flores son inocentes frente a un proceso judicial espurio. Ya no destruyen
lanchas “cargadas de drogas” en el Caribe frente a las costas venezolanas, ya
no existe un “cartel de los soles”, la ficción pasó a convertirse en una tragicomedia
geopolítica que deja resonando en la colectividad entre interrogantes,
afirmaciones y hasta negaciones…
Las interrogantes que se
pudieran resaltan giran en torno a: ¿por qué Trump no quiso negociar con Maduro?
El presidente venezolano se mostraba públicamente abierto a reiniciar las
relaciones EE. UU – Venezuela, abrir el camino en lo inmediato para reestablecer
relaciones comerciales y en su mayoría lo petrolero. ¿Trump quiso dar un recordatorio
al mundo de lo que son capaces de hacer? El orgullo del gobierno estadounidense
fue mayor, su negocio también es la guerra y necesitaban “un trofeo y un botín”.
Se abrieron más interrogantes y
decepciones de los lacayos históricos de EE. UU, al ver que al ser tomado como
prisionero el mandatario venezolano… El “plan de las tres fases” de Trump es mantener
cautivo a Maduro y negociar con la presidenta encargada Delcy Rodríguez (vicepresidenta
de Maduro), recalco que es vicepresidenta de Maduro porque algunos leguleyos
defensores del juicio espurio insisten en que Maduro no era presidente y el
gobierno gringo no lo reconocía… Pero, sí reconoce a toda la estructura de
poder de Maduro y elogia a su guardiana del poder, como “la respetable
presidenta”.
Los asesores de la CIA, como
que tienen que ver también con esta segunda parte de la última y despiadada medida de presión como indiqué al principio. La CIA, no le va a recomendar a
Trump, lo que en las mentes de sus lacayos se pensaba. Quitaban a Maduro y
colocaban a un opositor (lacayo). Trump lo dijo: “no gozan del respeto de su pueblo”.
¿Cuál traidor a la patria es querido? Los traidores se secan, mientras que los
leales sobreviven, incluso muertos a través de sus descendientes consanguíneos
y de pensamiento.
Si los lacayos querían el
poder en Venezuela, debían demostrar el respeto de su pueblo y aprovechar el ataque
de sus amos para que, en ese tiempo de debilidad, tomaran el poder. Pero para tomar
el poder se debe tener algo de poder. Por eso, Trump se va por la vía lenta, lo
seguro. Un gobierno que ha resistido miles de ataques se ha perfeccionado,
organizado, aprendiendo de algunos de sus errores, ha demostrado tener capacidad
de controlar el país (Venezuela) con pocos ingresos monetarios, es decir que tienen
y conservan inteligentemente el poder…
Ahora bien, en ese tiempo
lento, ese mismo gobierno venezolano también se va fortaleciendo, así los
rumbos parezcan electorales en un futuro mediano o de largo plazo. La
revolución, el país si puede renacer. Es el miedo que tienen los lacayos, le
temen al renacimiento del más poderoso movimiento iniciado en aquellas
ecuaciones de los años 1992, 1999 y 2002.
Tras los recientes acuerdos petroleros
entre EE. UU y Venezuela, se desataron los opinadores de oficio, en su mayoría,
ninguno es experto en el área. Por ende, en este escrito procuro enfatizar el
derecho de la República Bolivariana de Venezuela en ser un país soberano, con
autodeterminación y libre de medidas coercitivas unilaterales que han bloqueado
su avance mundial. Los EE. UU debe desbloquear por completo a Venezuela,
mantener unas relaciones respetuosas a nivel diplomático y comercial.

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